044 - El Hindenburg - Sam Shere

El desastre del Hindenburg, por Sam Shere (6 de mayo de 1937)

“El Hindenburg acaba de iniciar su descenso… ¡Dios mío, ha estallado en llamas!¡Arde espantosamente!¡Es el suceso más dramático que he presenciado en mi vida!”

Estas son las palabras que el locutor radiofónico Herbert Morrison pronunciaba justo en el momento en que el dirigible “Hindenburg” estallaba y se precipitaba desde 150 metros hasta el suelo de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Lakehurst, en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937.

044 - El Hindenburg - Gus Pasquarella
Una de las primeras fotos del desastre, por Gus Pasquarella

En la banda sonora, que se puede oír en este enlace, su voz se ahoga en sollozos. Muy cerca de él, Sam Shere, corresponsal de la agencia Keystone, alcanza a hacer unas pocas fotos, de las cuales una queda para la historia. En ella se ve el zepelín envuelto en llamas en pleno cielo, segundos antes de ser asegurado al mástil de amarre.

El gigante de los cielos había salido de Frankfurt el 4 de mayo de 1937, con 97 pasajeros a bordo, muchos de ellos celebridades y gente de la alta sociedad, y sesenta horas más tarde sobrevolaba los rascacielos de Manhattan. Poco más tarde quedaba inmóvil a 150 metros sobre Lakehurst, donde una treintena de periodistas, entre ellos 22 fotógrafos hacen guardia. Después, 231 hombres apostados alrededor del trípode de aterrizaje se precipitan sobre los cables de amarre.

“De pronto, sentí un impacto” – cuenta Eugene Bentele, ex-maquinista del dirigible – “y vi como se inflamaba la nave desde la cola hasta la cabina de mi motor. Unos segundos después me hallaba en tierra, milagrosamente vivo”

044 - El Hindenburg - New York Times
Todos los diarios publicaron las fotos, con suplementos con las fotos de la tragedia

Treinta y seis pasajeros y tripulantes mueren en la explosión del zepelín Hindenburg, probablemente a causa de una fuga de hidrógeno, en el accidente que selló el fin de estos gigantes del aire. Nada importó que llevaran 9 años surcando los cielos sin incidentes graves. No era la primera vez que un zepelín sufría un accidente pero el impacto de la foto fue tal que supuso la muerte de la industria de los dirigibles.

Concebidos por el conde Ferdinand Graf von Zeppelin a comienzos de siglo, los zepelines eran el orgullo de Alemania. Se trataba de globos construidos sobre una estructura metálica y cuya sustentación la proporcionaba un gas ligero, en este caso Hidrógeno. El Hidrógeno tiene la propiedad de ser más ligero que el Helio, pero por contra, es mucho más inflamable. además el Hidrógeno es uno de los pocos gases que se calientan al expandirse, motivo por el que son tan peligrosas las fugas de hidrógeno.

Las dimensiones del “Hindenburg” eran colosales: 245 metros de longitud por 41 de diámetro. En 1924 efectúan su primera travesía del Atlántico y se establecen dos líneas a Brasil y Nueva York. En 1936 la Alemania Nazi inaugura con gran pompa el Hindenburg, el mayor dirigible de todos los tiempos. Verdadero “Titanic” de los aires atrae a la alta sociedad de la época hasta su undécimo y último viaje.

Más allá de la tragedia, las fotos del “Hindenburg” en llamas señalan el nacimiento de la primicia informativa. Hasta entonces, se informaba de las catástrofes a posteriori, basándose en el testimonio de los supervivientes. En lo sucesivo, el público exige ver las informaciones en imágenes. Ha nacido la noticia de última hora, que anuncia la llegada de la televisión.

044 - El Hindenburg - Serie
Serie de fotografías del desastre en orden más o menos cronológico.

Resulta curioso que de los 22 fotógrafos sea la de Sam Shere la foto icónica, la única de la que conocemos el nombre del autor. ¿Acaso fue el único en fotografiar el momento clave?¿Es su foto única?¿Presenta cualidades que las demás no tienen? Quiero decir, todas las fotos icono tienen algo que las hace especiales, únicas; pero además casi la totalidad de ellas es que son literalmente únicas o al menos de un solo fotógrafo, es decir, solo esa persona fotografió el sujeto de la foto en ese ángulo o en ese momento. En el caso que nos ocupa, otros 22 fotógrafos tomaron fotos parecidas, en el mismo momento o casi.

Solo a modo de ejemplo podríamos nombrar diversos fotógrafos cuyas fotos del Hindenburg son similares a las de Shere: Charles Hoff del New York Daily News, Gus Pasquarella y Jack Snyder del Philadelphia Record, Bill Springfield del Acme-NEA. También estaba Murray Becker, de Associated Press, cuyas fotos del desastre fueron seleccionadas para ser publicadas en Great News Photos. Entonces, ¿Porqué solo recordamos a Sam Shere?¿Por que se ha “elegido” su foto?.

La respuesta es… que no lo se. Lo único que he leído al respecto es que simplemente todas las imágenes son tan perecidas que se han grabado en el imaginario colectivo como una sola, es decir, que lo que recordamos no es la foto de Shere, sino una mezcla de todas las fotos similares. podría ser, pero eso no explica porqué se acredita a Shere la autoría de esa mezcla y no a cualquiera de los otros.

El propio Shere declaraba al respecto:

“Muchos fotógrafos hicieron fotos similares. Supongo que solo tuve suerte de estar en el lugar apropiado. Realmente no creo que la mía fuera una proeza singular.”

044 - El Hindenburg - Comparativa
Comparativa de varias fotos tomadas casi en el mismo instante y desde posiciones muy cercanas

Sam Shere era el hijo de unos emigrantes rusos originarios de Minsk. Su nombre de nacimiento era Samuel Shereshewsky. A su llegada a los Estados Unidos se establecieron en Nueva York, en el Lower East Side. Su padre quiso que estudiara para médico, pero pronto el joven Samuel decide dejar la escuela y ponerse a trabajar como “chico para todo” para la casa Pathe News, cargando con los trípodes de las cámaras por un dolar al día y la comida.

Después de un tiempo en ese oficio, decide que quiere ser fotógrafo y su padre, resignado por tal elección profesional, le compra una Speed Graphic de 4×5 pulgadas, el equipo estándar del reportero gráfico tras la Gran Guerra. Apenas un año después ya había vendido su primera imagen, una toma de una chica cruzando el puente de Brooklyn bajo una tormenta de nieve.

Es entonces cuando decide dar un nuevo giro a su vida. Su otra gran ilusión, navegar, hace que se enrole en un barco mercante que hace la ruta entre Nueva Jersey y California, vía el Canal de Panamá. Pese a la evidente incompatibilidad de ambas actividades, él no ve problemas en compaginar la fotografía con su trabajo, por lo que pronto instala un cuarto oscuro en el barco y a lo largo de los siguientes 10 años trabaja como freelance mientras permanece en tierra.

A principios de los años 20 se enrola en el S.S. George Washington como fotógrafo de abordo que hace la travesía Atlántica. En una de las estancias en Europa visita Alemania y allí compra una de las nuevas Leicas de 35mm, con la que trabajará los siguientes años, alejado de la tendencia general del gremio que consideraba las pequeñas Leicas como juguetes. Shere lleva su Leica en todo momento, incluso cuando lleva la Speed Graphic siendo un pionero del uso de las discretas cámaras de 35mm.

En 1926 se convierte en fotógrafo del S.S. Leviathan ganando un buen salario (de 300 a 400 dolares por viaje), haciendo retratos al pasaje, así como escenas de icebergs y tormentas. Para entonces ya ha atravesado el Atlántico 126 veces y ha trabajado para diversas agencias y periódicos de ambos lados del océano como freelance.

En 1934 abandona definitivamente la vida de marinero y se establece trabajando para la prestigiosa International News Photo,parte del imperio de William Randolph Hearst. Ese año logra varios éxitos gracias a su discreta, silenciosa y manejable Leica. Durante el juicio al acusado del rapto del hijo de Lindberg, logra obtener varias fotos de la vista. También realiza un reportaje en el interior de la cárcel de Sing Sing.

En 1937, Sam Shere tiene gran experiencia como fotógrafo de noticias. Sabe estar en el momento y el lugar preciso y sabe tomar ventaja de cada situación. Su editor le encarga cubrir la llegada del dirigible Hindenburg, obtener varias fotos de los prominentes pasajeros. No había nada de inusual o experimental en la llegada de un dirigible a Lakehurst, Nueva Jersey, el 6 de mayo del 37. Había realizado ya 36 vuelos sobre el Atlántico como línea comercial con pasajeros. Esta llegada en particular era rutinaria, de modo que para Shere este es un encargo aburrido. Decide hacerlo rápidamente y pasar a otro asunto.

044 - El Hindenburg - Ruta en Lakehurst
El recorrido del Hindenburg y las posibles ubicaciones de los fotógrafos.

Tras esperar tres horas bajo la fina lluvia, la nave se aproxima alrededor de las 7:20 de la tarde; la luz del día va decayendo rápidamente. Había cierta prisa en parte de la tripulación debido a la presencia en el área de una tormenta eléctrica, pero la nave era particularmente lenta al maniobrar.

De repente el dirigible explotó. Shere recuerda: “Tomé dos fotos con la gran Speed Graphic, pero no tuve tiempo de acercarla a mi ojo. Literalmente tiré dos fotos desde la cadera.” Aparte de su cámara de 4×5, Shere llevaba su Leica y empezó a tomar fotos de los pasajeros y tripulación que huían del accidente. Había gente que saltaba de la góndola en un intento de escapar del calor, arriesgándose a caídas mortales para salvarse de las llamas. Cuarenta y siete segundos pasaron desde la primera chispa, después de los cuales el Hindenburg solo era un amasijo de hierros retorcidos en el suelo.

Shere declara: “[Las fotos] Eran tan horribles, tan gráficas que solo una de esas imágenes fue usada”. De las 97 personas que viajaban a bordo, 36 murieron, incluyendo al comandante, el capitán Ernst Lehmann.

044 - El Hindenburg - Ocaso
Extraordinaria foto del Hindenburg. No he podido saber si la foto es de Gus Pasquarella o de Murray Becker.

Después de 1937, la carrera de Shere fue extraordinariamente variada. Una simple lista de sus encargos ocuparía páginas y páginas. Sam Shere realizó su último encargo en Irlanda a la edad de 75 años. Murió en la pobreza en un asilo estatal el 8 de julio de 1982.

Aquella foto del Hindenburg cayendo envuelto en llamas marcó no solo la muerte del mayor dirigible del mundo, sino también el subconsciente colectivo. Nadie fue capaz desde entonces de mirar uno de aquellos artefactos sin recordar las imágenes del accidente de Lakehurst.

Enlaces de interés:

  • Junto con los fotógrafos, también cubrían el evento la radio y las cámaras. En este vídeo puede verse el corto en el que se escucha la narración de Herbert Morrison.
  • Este otro vídeo corresponde con un documental realizado sobre el dirigible por Pathe News y que contiene las imágenes completas grabadas.
  • Sobre los motivos del accidente se puede leer aquí un artículo que trata ampliamente el tema.
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