034 - 1947 - Gottlieb - Billie Holiday
Billie Holiday en el club Downbeat, Nueva York, Febrero de 1947, por William Gottlieb

Dicen que en una ocasión el fotógrafo David Bailey preguntó a Count Basie qué era el Jazz. El genial músico le respondió: “Cuatro tiempos al compás y nada de trampas”, haciendo referencia a que la música debía ser honesta, nacer del corazón y sin ningún artificio. Esa definición puede aplicarse en muchos sentidos a la fotografía, así como lo hizo el propio David Bailey.

Cuanto más, las fotografías del mundo jazzistico han de ser “reales”, transmitir directamente el sentimiento que destilan los músicos, embargados por las melodías, huir de escenas posadas, hacerte mascar la textura del ambiente. Para mi las mejores fotos del jazz son en blanco y negro, no porque no existan grandes fotografías en color, sino porque para mi el blanco y negro es perfecto para reflejar el ambiente reinante en esas sesiones o conciertos, generalmente en escenarios oscuros, donde la luz se concentra en el intérprete.

Hoy en día el jazz tiene fama de ser una música “culta”, fundamentalmente porque su disfrute requiere un relativo esfuerzo. No suele ser una música que enganche a la primera. Sin embargo el jazz nace en los estados esclavistas del sur de los EEUU a finales del siglo XIX y principios del XX, creado por los esclavos negros de raíces africanas. Estos esclavos traen como único bagaje sus ritmos, danzas y melodías desde sus hogares en África. En las plantaciones de Alabama, Louisiana o Georgia, el esclavo canta para superar el esfuerzo del trabajo forzado y la pesadumbre de ser esclavo. Aquella música de esclavos era meramente música rural. El ambiente en el campo contrasta mucho con el de la bulliciosa y cosmopolita Nueva Orleans, ciudad de un índice cultural superior, habitada por descendientes de europeos cuyo modo de vida era más refinado y donde abundaban los esclavos con cierta instrucción e incluso algunos con formación musical.

La guerra de secesión da lugar a un hecho que contribuye al nacimiento del jazz: La abolición de la esclavitud. Los negros comienzan a llegar a las ciudades en busca de trabajo. Por otro lado, la disgregación de las bandas militares facilitó un mercado de instrumentos de segunda mano, baratos, muy propicio para que los negros pudieran buscar su oportunidad de sustituir instrumentos muchas veces fabricados por ellos mismos por otros “auténticos”. En Nueva Orleans entran en contacto con esos nuevos instrumentos. Al banjo y la armónica se unen el clarinete, la trompera, el tambor… Los blues y espirituales afro-americanos son la semilla que mezclada con la tradición de origen europeo de la afrancesada Nueva Orleans dará lugar al ragtime y luego al jazz propiamente dicho. Pero el ex-esclavo no sabe nada de solfeo, partituras o escalas, de modo que lo sustituye por improvisación, ritmo y perseverancia. Y aprende. Es esta la época de las primeras bandas, de los Buddy Bolden o King Oliver.

034 - 1946 - Gottlieb - Django Reinhardt
El guitarrista “Manouche” Django Reinhardt, Aquarium, Nueva York, Noviembre de 1946, por William Gottlieb.

Se trataba de una música negra y prácticamente para negros, en la que pocos blancos hacían incursiones. Básicamente estaba formada por un tema central dirigido por el instrumento principal alrededor del cual se desarrollan en segundo, tercer y sucesivos planos variaciones improvisadas del mismo tema por parte del resto de instrumentos. Adicionalmente todos los instrumentos toman una función rítmica. A principios del siglo XX los blancos empiezan a interesarse en el “hot” como era conocido popularmente, adaptándolo a ritmos menos africanos. Así nace el Dixieland. Nuevos instrumentos se incorporan, como el piano y el trombón. La fotografía ya cuenta con tres cuartos de siglo de existencia, pero formalmente, no existen fotógrafos del jazz de estos orígenes, básicamente porque no le interesaba a nadie más que a los propios “inventores”. No hay grandes estrellas a quienes fotografiar ni mercado donde vender las imágenes… aún.

Porque también es esta la época en la que se forjan algunas de las leyendas del jazz; tal es el caso de Sidney Bechet o Louis Armstrong, ambos sin antecedentes familiares relacionados con la música y ambos autodidactas. Aquel género musical se escuchaba con los pies, como indicaba el director de orquesta americano John Philip Sousa, quien llegó a afirmar que “el jazz perduraría mientras la gente lo escuche con los pies y no con la cabeza”.

Otro hecho significativo da un vuelco a la música jazz. El barrio de Storyville en Nueva Orleans, distrito declarado en 1897 como “zona de prostitución tolerada” y “hogar musical” del grueso de los músicos de jazz, es cerrado en 1917. Los músicos sin trabajo se ven forzados a partir rumbo a Nueva York y sobre todo Chicago. Allí llegan figuras de renombre como Eddie Condon, Bix Baiderbecke, Jerry Roll Morton, Johnny Doods, además de los mencionados Bechet y Armstrong. Otro factor contribuye al despegue del jazz como música popular: Gracias al Acta Volstedt se declara la ley seca en EEUU en el año 1920. Pero la gente tiene ganas de beber y cuando se prohibe comienzan a surgir por doquier locales donde se vende alcohol de contrabando. Pero quien bebe quiere hacerlo divirtiéndose, y para divertirse hace falta música: el jazz es música que se baila y prospera en miles de tugurios. Alcohol ilegal, redadas, tugurios, “gentes de mal vivir”… El jazz es popular pero marginal. Los primeros fotógrafos de renombre comienzan a aparecer, pero más atraídos por el ambiente que por la propia música y sus intérpretes. Arthur Fellig “Wee Gee” es uno de esos fotógrafos en la ciudad de Nueva York aunque como he señalado su interés se centra en la marginalidad en lugar de en la música o sus intérpretes.

034 - 1947 - Gottlieb - Ella Fitzgerald
Ella Fitzgerald actuando junto a Dizzy Gillespie, Ray Brown, Milt (Milton) Jackson y Timmie Rosenkrantz en el club Downbeat, Nueva York, septiembre de 1947, por William Gottlieb.

Pero las cosas vana cambiar; primero en Chicago. Allí irrumpe Armstrong, quien cambia la concepción del grupo de jazz predominante en Nueva Orleans, donde el conjunto prima sobre los individuos y estampa la nueva concepción, en la que el solista destaca sobre el resto. Hay un antes y un después de “Satchmo”. Luego en Nueva York, el Hot se transforma drásticamente perdiendo muchas de sus señas de identidad que lo mantenían fuertemente relacionado con el “negro” y se hace un poco más accesible al gran público. Además, otro factor contribuye a su revalorización. En 1923 se deroga la ley seca y el jazz comienza a perder su aura de marginalidad. Se forman las grandes orquestas de baile, cuyo público requiere que se simplifiquen las melodías. De este modo las orquestas comienzan a tocar solo la melodía principal (straight), reduciendo el número de variaciones e improvisaciones. Este tipo de música se convertirá en la corriente mayoritaria (Mainstream).

Otro suceso ajeno a la música va a producir un gran impacto en el jazz: con el crack del 29, muchos músicos se ven forzados a marchar a Europa. El destino preferido por la mayoría es Francia. Allí aquellos músicos implantan la semilla del jazz que prenderá rápido de la mano de genios como el guitarrista Django Reinhardt y el violinista Stephane Grapelli, quienes se unirán en el Hot club de France. Desde la aparición de Django, nunca la guitarra de jazz volverá a ser la misma. Aquel estilo llamado jazz Manouche terminará influenciando al jazz americano: desaparece la polirritmia propia del hot en beneficio de un solo instrumento meramente rítmico, la batería; Se prima la melodía principal, se introduce el riff , frase corta repetida increscendo y prácticamente se eliminan los breaks, los parones típicos del hot. Todos estos elementos se convierten en la base del swing. “El swing no existe en el texto musical, solo puede darse en la ejecución”, afirmaba constantemente Duke Ellington.

034 - 1947 - Gottlieb - Sidney Bechet
Sidney Bechet actuando en el Jimmy Ryan’s Club, Nueva York, Junio de 1947, por William Gottlieb.

Entre aquellas primeras bandas destaca con nombre propio el de Duke Ellington, asidua en el Cotton Club de Nueva York, quien se convierte en referencia para todas las demás bandas. Comienza a darse un proceso de estandarización de las big bands, hasta el punto que todas suenan parecido. Por encima de todas destaca Benny Goodman y su big band. Por su parte, en Kansas, donde el jazz no había abandonado del todo su espíritu hot surgen algunas innovadoras bandas. De todas, la más relevante es la de Count Basie. Su influencia llegará a Nueva York donde germinará en la de Lionel Hampton.

034 - 1948 - Herman Leonard - Dizzy Gillespie
Dizzy Gillespie tocando en Nueva York en 1948, por Herman Leonard.

Paralelamente a las big bands, un grupo de músicos seguirán los postulados del swing pero siempre desde su punto de vista. De su mano vendrá la siguiente evolución del jazz. Teddy Wilson, Art Tatum, Nat King Cole, Oscar Peterson… Sin muchos parecidos entre ellos, sin embargo conforman la nueva frontera del jazz que superará las crisis de las big bands y abrirán el abanico del jazz hacia el bebop. A ello se unen las voces que representarán al jazz para siempre, Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Sarah Vaughan.

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Ella Fitzgerald cantando ante Duke Ellington y Benny Goodman en Nueva York, (1948), por Herman Leonard.

En esta época surge el primer gran fotógrafo del mundo del jazz. Su nombre es William Gottlieb, aunque luego se le conocerá como “Mr Jazz”. Se trata de un estudiante de económicas que escribe una columna en el periódico de la facultad. Durante un verano de convalecencia, un compañero de facultad le enseña unos discos de Louis Armstrong y Duke Ellington. Inmediatamente queda rendido por aquella música y comienza a escribir en cada número del periódico acerca de esa música que le entusiasma. Aquel estudiante termina trabajando en el Washington Post, donde se ofrece voluntario para escribir una columna semanal sobre el tema. Pero tras unas pocas semanas, el periódico no está dispuesto a enviar a un fotógrafo con Gottlieb cada vez. Gottlieb está empeñado en ilustrar sus reportajes, de modo que vende parte de su colección de discos de jazz, fundamentalmente discos de promoción y reune algo de dinero para hacerse con una cámara de prensa Speed Graphic, película y un flash. No es una cámara sencilla de manejar y Gottlieb no tiene ni idea de fotografía, pero con la ayuda de sus compañeros del Post, con gran dosis de paciencia y dedicación y mucho prueba-error, logra dominar la cámara, que por añadidura es una buena máquina. Gottlieb dijo una vez: “Si se puedes disparar una Speed Graphic, puedes disparar cualquier cosa.” También usó una Graflex y una Rolleiflex, aunque el grueso de su producción fue con la Speed Graphic. La luz que utiliza es proporcionada por flashes, que suele usar separados de la cámara para destacar al músico del fondo, sincronizándolos mediante cables de conexión, y colocados por toda la sala, en ocasiones sujetados por los asistentes a los conciertos. Gottlieb debe pagar todo su material, que no es barato, de modo que se conforma con dos o tres tomas en cada sesión. Las fotos increíbles logradas son fruto, no de una selección entre cientos de fotos, sino de una toma estudiada y ejecutada con maestría.

034 - 1949 - Herman Leonard - Billie Holiday
El ángel entre el humo: Billie Holiday, Nueva York 1949, por Herman Leonard

Su fotografía de Django Reinhardt es un icono del jazz, así como la de Ella Fitzgerald cantando mientras un encandilado Dizzy Gillespie la observa. Y ¿que decir del retrato de Billie Holiday cantando? ¿No es esa la plena representación del sentimiento al cantar? ¿qué decir de Sidney Bechet tocando en ese encuadre aislado del mundo, como si estuviera solo en un rincón disfrutando de la música? Genial.

034 - 1950 - Bob Willoughby - Louis Armstrong
La leyenda Louis Armstrong camino del escenario, Los Ángeles 1950, por Bob Willoughby.

Las big bands habían llegado al límite. Sus patrones estaban estandarizados y de nuevo una guerra vino a revolucionar el jazz. Con la marcha a filas en la segunda guerra mundial de muchos solistas de las bandas. Entonces muchas de ellas se disuelven, pues los circuitos comerciales pronto no podrán pagar las grandes bandas. El resultado es una atomización de las bandas. Se forman múltiples conjuntos más pequeños en los que nuevos músicos se permiten desafiar el encorsetamiento al que se habían llegado las big bands. Muchos de esos nuevos conjuntos están dispuestos a arriesgar. Charlie Parker o Dizzy Gillespie fueron el frente de aquella revolución que desafió las convenciones de las bandas del momento. Se trata del nacimiento del bebop o bop a secas. Tras ellos vinieron Thelonius Monk incorporando el piano al sonido del bebop, Miles Davis, Charles Mingus… Tras la guerra el mundo del jazz sufrió una auténtica carrera frenética como si no hubiera tiempo para experimentar todas las ideas que se proponían. Pero los nuevos modos no anulaban los sonidos anteriores. Los Armstrong, Basie o Ellington seguían actuando de forma arrolladora, convertidos ya en leyendas vivas.

034 - 1950 - Bob Willoughby - Miles Davis
Miles Davis en el backstage, Los Ángeles 1950, por Bob Willoughby.

A finales de los 40, un joven fotógrafo free-lance abrió un estudio en Greenwich Village. Se trataba de Herman Leonard. Había sido aprendiz del retratista Yousuf Karsh quien le recomienda: “Retrata la verdad, pero siempre desde la belleza”. Y esa belleza es la que busca en los locales de Nueva York fotografiando a los músicos de jazz como Dexter Gordon, Charlie Parker, Billie Holiday, Dizzy Gillespie… A cambio de poder hacer fotos y escuchar los conciertos, Leonard regala copias de las fotos a los dueños de los locales quien las usan para anunciar los distintos conciertos. Sus fotos emocionan al tiempo que revelan el ambiente reinante en esos locales, oscuridad, humo y sentimiento.

034 - 1951 - Bill Claxton - Charlie Bird Parker
Charlie “Bird” Parker en La Crescenta, 1951, por Bill Claxton.

Su genial fotografía de de Ella Fiztgerald obtenida desde la parte trasera del escenario en la que se ve a Benny Goodman y Duke Ellington entre el público, éste último con una expresión de pleno gozo es una auténtica maravilla. Con razón declararía Quincy Jones más tarde: “La obra de Herman es música para mis ojos. consiguió escribir la Biblia de la fotografía del jazz”. Supo captar las emociones y los ambientes a la perfección, como en esa otra foto de Art Blakey. Sus fotografías siguen el consejo que le diera su mentor sin ninguna duda.

034 - 1954 - Bill Claxton - Chet Baker
El trompetista Chet Baker al piano,Hollywood 1954, por Bill Claxton.

Más o menos por esa misma época, Bill Claxton, un joven que se había iniciado en la fotografía por pura diversión y que solía fotografiar los conciertos a los que acudía, intentando plasmar la improvisación propia de las “jam sessions”, fue reclutado por Richard Bock para crear las portadas de los discos del recién fundado Pacific Jazz Records. Desde entonces durante más de 50 años de carrera se dedica a fotografiar a lo más granado de la música jazz. Sin embargo no es hasta que su camino se cruza con Chet Baker cuando su carrera se ve relanzada. O más bien sus carreras, dado que se impulsaron mutuamente. Inmediatamente se hicieron amigos y la fama del trompetista aumentó la del fotógrafo al tiempo que el éxito de las fotos de Claxton mejoraban el reconocimiento del músico.

034 - 1957 - Francis Wolff - John Coltrane
John Coltrane durante una sesión de grabación en 1957, por Francis Wolff.

Gottlieb, Leonard y Claxton son para mi los tres grandes fotógrafos del jazz clásico. Hay muchos más, pero ellos son los que mejor han sabido expresar en imágenes esa música.

034 - 1958 - Herman Leonard - Art Blakey
El baterista Art Blakey durante un concierto en París, 1958, por Herman Leonard.

El jazz a partir de los 50 comenzó a expandirse en mil y un estilos distintos. Por cierto que una de esas ramas, el Rhythm & Blues derivaría posteriormente en el Rock & Roll, pero esa es otra historia. La escena del jazz es prácticamente mundial por entonces, incluso Benny Goodman actúa en 1962 en la URSS ante Nikita Kruschov que se levanta a aplaudir entusiasmado. El jazz ya poseía su propio “star system”, y los fotógrafos volvían sus miradas hacia él sin necesidad de ser fans de este tipo de música. Bob Willoughby, fotógrafo que se haría famoso por sus imágenes de las estrellas de la pantalla y como reportero en los sets de rodaje también aplicó su objetivo sobre algunos de estos músicos ya famosos, sobre todo tras los escenarios, en los camerinos justo antes o después de actuar.

034 - 1962 - Bill Claxton - Bill Evans
Duke Ellington en el escenario en París, 1958, por Herman Leonard.

También es muy interesante la obra de Francis Wolff, fotógrafo alemán que fundó junto con su amigo de la infancia Alfred Lion el sello discográfico Blue Note. Wolff trabajó también como productor musical y durante mucho tiempo sus fotos, (tomadas las primeras en el cuarto de estar de su casa de madrugada durante las sesiones de grabación tras los conciertos de los músicos), fueron usadas por el sello discográfico para las portadas de los discos, gracias al trabajo del diseñador Reid Miles y de Andy Warhol, por entonces un artista desconocido. En ellas podemos ver en blanco y negro, otro punto de vista más íntimo, casi siempre en primeros planos con luz muy contrastada.

034 - 1962 - Bill Claxton - Bill Evans
Bill Evans bajo los focos, 1962, por Bill Claxton.

La lista de fotógrafos en adelante es enorme y de gran calidad: Jimmy Katz , Lee Friedlander, Paolo Ferraresi, Lee Tanner o el fantástico Lonnie Timmons. Pero eso también es otra historia. Desde las plantaciones de algodón a los escenarios de todo el mundo; de esclavos anónimos a estrellas de leyenda. El jazz ha recorrido un largo camino en poco más e 100 años y ha germinado en mil formas distintas. La música moderna, rock, pop, soul, blues, no puede entenderse sin el jazz, y la fotografía le ha acompañado, apoyándose mutuamente. No es mal regalo el que nos dieron aquellos esclavos.

Enlaces de interés:

  • En un gesto que le honra, William Gottlieb, por expreso deseo, legó todas sus fotografías a la biblioteca del congreso de los EEUU. Con ello, todas esas maravillosas fotos pueden disfrutarse libremente. Aquí pueden encontrarse muchas fotos de Gottlieb en gran Formato.
  • En la galería Fahey/Klein Gallery puede disfrutarse una colección de fotos de Bill Claxton.
  • Igualmente, en la misma galería puede verse una selección de fotos de Herman Leonard.
  • También en la Galería Edelman pueden verse más fotos de Herman Leonard
  • Por último, un interesante resumen de la historia del jazz, de sus estilos y sus principales personajes. Breve pero amena.
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