009 - Las Montañas de Fuego

Las Montañas de fuego
Localización : Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote), Diciembre de 2010.
EXIF: Cámara: Nikon D80 · 30mm · f6.3 · 1/320” · 100 ISO · Sin Flash.

“El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza… y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra.”

Así es como relata el párroco de Yaiza la erupción que transformó la isla de Lanzarote. Se trata de la mayor erupción volcánica sobre territorio español en tiempos históricos, y se ha estimado que la serie de erupciones expulsó nada menos que un kilómetro cúbico de lava, es decir mil millones de metros cúbicos, a lo largo de los 6 años que duró el proceso eruptivo. Eso nos da una imagen de la devastación que pudo provocar, hasta el punto que cubrió un cuarto de isla y empujó al exilio a gran parte de los habitantes de la isla.

El relato del párroco es espeluznante, y en él se narra como en una sola noche surgió una montaña de la que brotó fuego durante 19 días seguidos. El torrente de lava arrasó varios pueblos y aldeas. Entre ellas, parece ser que la primera en ser engullida fue la de “Chimanfaya”, a los pies de la hasta entonces conocida como Montaña de Chimanfaya. Una alteración en el nombre de la aldea (probablemente por un error de copia), dio origen al nombre de Timanfaya, y por asociación al Parque Nacional que comprende la región donde se originó la devastación. Hoy, dicho volcán, se ha identificado como la Caldera de los Cuervos.

Tras aquellos 19 días de infierno, el 10 de octubre se volvió a abrir la tierra para generar otros dos conos volcánicos al mismo tiempo. Sobre esta erupción también se hace referencia en un escrito del archivo de Simancas, enviado por el Regente de la Real Audiencia de Canarias :

“De presente ha reventado otro volcán, en diez del corriente a las cinco de la tarde con poca diferencia, distante tres cuartos de legua del primero con la circunstancia de haber abierto dos bocas, la una de la otra a tiro de buen mosquete apartadas, y muy cerca la primera de la iglesia quemada de Santa Catalina, y la otra de Mazo, echando por ésta tanto fuego y arenas que a distancia de tres y cuatro leguas se siente la incomodidad que obra en la vista y el daño que hace en los tejados y tierras”.

Tras estas erupciones vendrían otras, a lo largo de seis años durante los cuales, sorprendentemente no hubo víctimas humanas; al menos no se registraron en documento oficial alguno. El resultado fue más de 200 km cuadrados cubiertos de lavas y piroclastos y más de una treintena de montañas y conos volcánicos abiertos en el curso de las erupciones. Parece ser que el último de los volcanes en entrar en erupción y el que cerró la cadena de erupciones fue el llamado Caldera Colorada, que si bien no se conoce con exactitud el momento de inicio de su actividad, se sabe que estaba en erupción en abril de 1735.

Se han producido nuevas erupciones en tiempos recientes, en 1824, fruto de las cuales surgieron tres nuevas calderas, las de Tao, Volcán Nuevo del Fuego y Tinguatón. Desde entonces, los volcanes se han mantenido en calma.

Hoy en día, la isla tiene un gran atractivo y es muy recomendable sobre todo para aquellos amantes de los parajes naturales con carácter. De este lugar dicen que “no es una tierra muerta, sino recién nacida”. Por desgracia, la visita al corazón del parque solo es posible a bordo de un autobús que recorre una carretera abierta entre la lava. Aunque la vista es espectacular, quizá se echa de menos algún sendero por que que poder recorrer a pie un pequeño fragmento del parque.

En cualquier caso fue durante esa visita cuando obtuve esta foto. Los autobuses salían cada poco tiempo del centro de interpretación del parque, y su color amarillo brillante destacaba sobre los tonos cobrizos, marrones y negros. La textura de las nubes daba interés a la foto. Aprovechando una parada de nuestro autobús en lo alto, pude acercarme a una ventana del lado contrario y utilizando un filtro polarizador para atenuar el reflejo del cristal tomar esta foto del autobús que nos seguía.

En el procesado de la foto he intentado eliminar un poco más el reflejo del cristal y he contrastado un poco más la foto.

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2 comentarios en “Las Montañas de Fuego

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