012 - Che - El Che

Que el siglo XX es el siglo de la imagen no hay duda, como ya lo mencioné al hablar de la revista LIFE. Durante todo el siglo se han tomado miles de millones de fotografías que representan la historia, la vida y también la muerte. Algunas de esas fotos, muy pocas, se han convertido no solo en fotos famosas, sino realmente en iconos de una época, o de un movimiento, o de una idea… hasta el punto de que su mera representación puede transmitir la idea completa a la que se asocia.

Este es el caso que nos ocupa y con el que quiero inaugurar la serie “Iconografía”. En esta serie iré comentando alguna de estas imágenes que son un trozo de historia y que han sobrepasado los límites de la fotografía para convertirse en auténticos iconos. El caso de la foto del Che es probablemente el paradigma perfecto de las fotos-icono. La toma se realizó en la Habana el 5 de marzo de 1960, durante el funeral de los muertos en el atentado del vapor “La Coubre” ocurrido el día anterior.

El día 4 de marzo de 1960, aproximadamente a las 3 de la tarde, se estaba llevando a cabo la descarga de las armas compradas por Cuba a Bélgica. Sin embargo, mientras se descargaban las cajas de munición y granadas, se produjo una tremenda explosión. Tras los primeros momentos de confusión se organizó la evacuación y atención de los heridos. media hora después, se produjo otra aún más violenta. Se desconoce el número exacto de muertos pero la mayor parte de las fuentes hablan de entre 75 y 100 muertos y más de 200 heridos. El motivo de las explosiones tampoco es conocido, aunque muchos señalan hacia un sabotaje por parte de la CIA. La sospecha es bastante comprensible dadas las presiones previas al gobierno Belga por parte de EEUU y al hecho de que los documentos sobre el tema se encuentran clasificados como secreto hasta el año 2110.

Alberto Korda Alberto Díaz Gutiérrez, alias Alberto Korda

Al día siguiente, aquel día 5, Fidel Castro se dirigía a una muchedumbre, discurso en el que pronunció su famosa frase “Patria o muerte”. Junto a él, en la tribuna, se encontraban Ernesto “Che” Guevara, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, además de otros comandantes de la revolución. Cubriendo la noticia se encontraba Alberto Díaz Gutiérrez, conocido como Alberto Korda, acreditado por el diario “Revolución”. La situación la relataba él mismo: “Estaba a unos 8 o 10 metros de la tribuna donde hablaba Fidel y tenía una cámara de lente semi-telefoto cuando me percato que el Che se acerca a la baranda, donde estaban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. El Che se había mantenido en un segundo plano. Se acerca a mirar el río de gente. Lo tengo en el objetivo, tiro uno y luego otro negativo, y en ese momento el Che se retira. Todo ocurrió en medio minuto.” Efectivamente, le da tiempo a tomar dos negativos con su Leica M2 Summicron y un objetivo de 90mm, uno apaisado y otro vertical. No le da mayor importancia y sigue fotografiando a Fidel durante el discurso.”

Hoja de contactos de las fotos de aquél día Hoja de contactos, (Alberto Korda)

Al acabar el acto, Korda se dispone a revelar los negativos, puesto que las fotos deben estar listas para su envío al periódico para la edición del día siguiente. Hace una hoja de contactos y al examinarla con la lupa se sorprende al ver la expresión en la cara del Che en las dos tomas. Prácticamente son iguales excepto que en la toma vertical hay una cabeza sobresaliendo por encima del hombro derecho del Che, mientras que en la toma horizontal no hay nadie detrás y sí una persona que aparece por el borde izquierdo del fotograma. El propio Korda declara más tarde que su preferida era la toma vertical pero aquella cabeza sobresaliendo le decide a ampliar la toma horizontal, recortando la silueta del hombre y la palmera del fondo a la derecha.

Las fotos son enviadas al periódico. Al día siguiente se publica en primera plana una foto de Fidel durante el discurso y también otras fotos de Sartre y Simone de Beauvoir, pero las del Che pasan desapercibidas. No es publicada hasta el 15 de abril de 1961 cuando se utiliza para acompañar una nota de prensa sobre una conferencia del Che como ministro de industria. Posteriormente se utilizará en Cuba durante el funeral por la muerte del Che (1967), cuando la dibujan en la fachada del Ministerio del Interior.

Detalle del negativo Detalle de los fotogramas 40 y 41, (Alberto Korda)

Entonces, ¿como y cuando se convierte en lo que hoy es?. Al parecer, unos meses antes de la muerte del Che, Giangiacomo Feltrinelli se pone en contacto con Alberto Korda para pedirle una foto del Che. Cuando Korda le enseña esa foto, inmediatamente Feltrinelli le pide dos copias que el fotógrafo se niega a cobrarle. Pero ¿quien es ese Feltrinelli? Se trata de un curioso personaje difícil de clasificar; nacido en una familia de la nobleza italiana, convencido marxista-comunista, activista antifascista y fundador en la década de los años 70 de un pequeño grupo guerrillero llamado GAP(Gruppi di Azione Partigiana). Pero la faceta que ahora nos interesa es la de editor. En 1954 había fundado “Feltrinelli Editore”, casa que publicará por primera vez “Doctor Zhivago” de Boris Pasternak, cuyo manuscrito encontró personalmente Feltrinelli en Berlín en 1956, o “El gatopardo” de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. También publicará novelas censuradas como “Trópico de cáncer” de Henry Miller. Feltrinelli en 1967 se encontraba en La Habana buscando noticias acerca del paradero del Che Guevara. Es en este contexto en el que se pone en contacto con Alberto Korda a través de una colaboradora del fotógrafo que le recomienda por poseer una amplia fototeca del guerrillero.

Cuando muere el Che, Feltrinelli imprime la foto en un cartel de un metro por 70. Se dice que vendió un millón de ejemplares en seis meses. Aquí empieza el icono. Lo irónico es que nunca se menciona que Korda es el autor de la fotografía. La imagen se publica en infinidad de revistas, periódicos, carteles. Korda nunca se molesta por la utilización de su fotografía. Se trata de un convencido revolucionario y piensa que está ayudando a la difusión de las ideas del Che. No es hasta 1983 cuando se reconoce la autoría de la foto, cuando la periodista italiana Giuliana Scimé de la revista Progreso Fotográfico, publica un artículo en el que se reconoce la obra de Korda.

Prácticamente hasta el final de su vida Alberto Korda no recibe ningún dinero por la fotografía en concepto de derechos de autor. Nunca los ha reclamado. Estamos hablando ya de una foto mundialmente reconocida y utilizada. Sin embargo la cosa cambia cuando se harta de ver su imagen convertida en reclamo comercial que a su juicio no hubieran sido del agrado de Ernesto Guevara. Relojes Swatch, discos, esquís Fisher… y ahora la marca Smirnof la utiliza para un anuncio publicitario. Korda decide contratar un abogado. En el año 2000 tras un largo litigio, gana en los tribunales londinenses el pleito contra dos compañías publicitarias y recibe 50.000 dólares. Korda los dona al gobierno cubano para adquirir medicamentos. Su opinión sobre la foto no ha variado: “Como seguidor de los ideales por los que murió el Che no estoy en contra de la reproducción masiva que su imagen ha tenido porque eso significa extender su memoria y la causa de justicia social por todo el mundo, pero sí estoy sumamente en contra del uso de la imagen del Che para promocionar productos que menoscaben su reputación”.

Apenas un año después de esta victoria en los tribunales, Korda moriría en París, el 25 de mayo de 2001 a los 72 años.

Korda examinando los negativos Alberto Korda sosteniendo el negativo con los famosos fotogramas.

Como la mayoría de los iconos, este retrato tiene hoy vida propia, y hay quien dice que la foto hizo más por su causa que todo lo que él logró en vida. Cierto o no, es indudable la fuerza de la imagen, retrato arquetipo del guerrillero irreductible, de mirada limpia, en cuyo rostro puede leerse el dolor y el padecimiento, pero también la esperanza. Más allá del personaje y sus ideales, más allá de nuestra opinión y lo que pensemos de él, su vida y sus actos, la foto se ha convertido en la imagen prototipo del héroe rebelde. Probablemente se trate del retrato más reproducido de toda la historia.

Sirva este breve comentario como tributo al hombre que hizo la fotografía, absolutamente modesto. El fotógrafo cubano Alberto Figueroa recordaba a su colega : “Hasta su muerte siempre dijo que esa foto fue un instante de suerte. Yo le decía que no porque ese día había otros fotógrafos y él sencillamente tuvo la visión.” ¿Suerte? ¿Visión? No importa. Por suerte o por visión contamos con aquel fabuloso fotograma 40.

Referencias:

  • Más información acerca de la exposición Korda Conocido-Desconocido en la que se comentan otros trabajos del fotógrafo.
  • En Korda por siempre encontramos una página tributo dedicada al fotógrafo. Se pueden ver algunas de sus fotos.
  • También es curiosa la visión de una de las hijas del Che reflejada en esta entrevista concedida a BBC Mundo. Especialmente cuando contesta acerca de la imágen de Korda y su mercantilización.
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Un comentario en “Che

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